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jueves, 13 de febrero de 2020

Cáncer - Su impronta energética


La fase Cáncer de la rueda zodiacal hace referencia al momento en que se forma una capa protectora que contiene, nutre y aísla del exterior al proceso o forma de vida que esté cobijando, para que esta pueda crecer y desarrollarse de forma segura hasta que vaya tomando su forma más desarrollada hasta que luego pueda individuarse y constituirse en un centro creador e irradiante al pasar a la siguiente fase, que es la de Leo, y que representa un momento de individuación (“Yo soy un centro desde del cual irradia la vida”). 

La energía canceriana tiende entonces a contener, a proteger y a formar una capa protectora que aísle lo suficiente de los posibles embates del exterior para que aquello que protege pueda crecer tranquilo, contenido y alimentado emocionalmente con todo lo que necesita para su seguridad y desarrollo. Se trata de una energía de agua, por lo que su dominio innato en el ámbito de lo humano es el mundo de la emoción y del afecto, y es desde allí que se posiciona para decodificar su entorno y vincularse con él. Va por ahí buscando sentir siempre que está dentro de cierta burbuja que le proporcione un ambiente seguro emocionalmente, donde pueda surgir la intimidad y la certeza de que el crecimiento es posible. Y es también desde allí donde puede nutrir o alimentar a otros. Así como Capricornio es un constructor que busca plasmar algo en la materia de forma perdurable, Cáncer es un protector que busca proporcionar un entorno afectivo y material seguro y propicio para que la vida pueda crecer y desarrollarse en su seno, teniendo siempre todo lo necesario a mano. 

Ahora bien, cómo se refleja esto en el caso de nosotros, seres humanos? Porque una cosa es la energía de este campo zodiacal y su rol específico dentro de cada proceso de vida, y otra distinta es cómo la hemos vivido y encarnado nosotros con nuestra humanidad cargada de condicionamientos y moldes culturales. Una energía zodiacal no está exenta de ser vivenciada por nosotros a través de todos estos filtros (o bloqueos!) que surgen desde lo cultural propio de cada rincón del planeta, y Cáncer no es la excepción. En el estado evolutivo actual en que como colectivo humano estamos, lo canceriano no está ajeno a una serie de problemáticas que pueden constituir un tope u obstáculo para el sano desarrollo de todos los otros aspectos y energías presentes en la carta natal de cada persona. Para empezar, ya que esta energía zodiacal tiende a contener y formar una burbuja de protección, hemos vivido lo canceriano como una fuente de apego emocional y afectivo (cuya figura clásica es la familia tradicional, donde hay lealtades y reglas tácitas) y que, de pretender eternizar este ambiente de seguridad emocional, coarta o limita toda posibilidad de crecimiento y de madurez a quienes esté cobijando, puesto que a una cierta edad de desarrollo ya necesitan salir al mundo que es externo a su "bunker" protegido e íntimo, conocer la vida de fuera y los vínculos de todo tipo, equivocarse y cometer sus propios errores y así llegar a sintetizar sus propios aprendizajes de cómo es esa vida, cosa que es del todo difícil cuando la persona se ha puesto en manos de alguna figura maternal o paternal que al estilo canceriano le dice que “Todo estará bien si estás siempre aquí, junto a mí, en tu rincón seguro a salvo de las durezas y rudezas del mundo”. Por lo tanto, para la persona con fuerte presencia de Cáncer en su carta natal, aceptar que los hijos, los amigos y los seres queridos tienen que crecer, madurar y tomar su propio camino, lejos del suyo, constituye un desafío que necesitará transitar. Cuando no lo logra, tenderá a vivir anclado en la nostalgia, recordando los tiempos aquellos donde todos convivían bajo el mismo techo en el mismo hogar y –en su visión- eran felices así, deseando en el fondo que esta imagen nostálgica se prolongase por siempre. 

El excesivo apego y la dependencia emocional entonces requerirán del canceriano/a un buen manejo de sus emociones, capaz de entender que el amor y el cuidado son un regalo que se ofrece a los hijos de la vida, y que no tiene sentido cobrarlo o esperar que venga de vuelta tal como él lo quisiera. Cáncer necesita recordar que el amor (maternal, paternal, de pareja, fraternal, etc…) no está sujeto a condiciones, por lo que si espera y cree tácitamente que “el otro DEBERÁ estar allí para mí sólo porque yo estuve allí para él” (incluso cuando no me lo pidió), entonces en ese mismo instante ha abierto la puerta a la decepción, ya que cada persona tiene su propia vida, y tarde o temprano deberá seguirla. Debe renunciar a la pretensión de dirigir el mundo emocional del otro según su propia conveniencia. 

Debido a sus tendencias protectoras que encierran o aíslan temporalmente a cada forma de vida para que esta crezca, Cáncer tiende a forjar separaciones rígidas en su mente, en las que de un lado está su círculo íntimo, o sea aquellas personas en las que puede confiar que no pondrán en riesgo su seguridad emocional, y del otro lado están todos los demás. De aquí que tienda a encerrarse en una fortaleza emotiva que excluye a quien está fuera únicamente por estar fuera (“el mundo es peligroso”). La vida se encargará de mostrarle que el afecto va más allá de sus barreras, ya que su seguridad emocional depende básicamente de su capacidad de dejar de reclamar asistencia a su entorno y de profundizar en el gran potencial de autosostén emocional que está a la base de su desarrollo. Si el canceriano/a es capaz de pasar del excesivo apego a dicho autosostén emocional, entonces es bastante lo que ha aprendido. 

En definitiva, Cáncer nos incita a lograr la maestría en forjarnos una sólida base emocional, capaz de nutrir, proteger y cuidar la vida para que ella florezca bajo nuestros cuidados en todas sus formas, pero sin olvidar jamás que la vida tiene su propio curso y que un día necesitará dejarnos atrás y salir a terreno abierto. Y cuando llegue ese momento debe evitar sentirlo como una traición (“Yo que te cuidé y te di lo mejor, así me pagas, yéndote y dejándome solo/a?”). Mejor alegrarse por las puertas que se abren y sonreír confiados. Si eso ocurre, será el día en que el canceriano sea capaz de sostenerse emocionalmente, y que entonces no desea volver dependientes a los otros para que lo sustenten, sino que se mantiene en su gran capacidad de gestión emocional feliz de que la vida expanda las fronteras de su mundo afectivo. 


martes, 14 de enero de 2020

Plutón, la violencia y los procesos evolutivos


Mucho puede hablarse de Plutón, en astrología una fuerza planetaria que a menudo ha estado rodeado de una cierta mala fama que en estos tiempos recién comienza a disiparse. Plutón es un planeta transpersonal, por lo que está asociado a movimientos evolutivos de la vida en su conjunto, y dentro de dichos movimientos se encuentran nuestras trayectorias de vida con sus ciclos y vaivenes. El rol de estos planetas usualmente lo percibimos como penetrando y creando turbulencia en nuestras identidades cristalizadas, para así abrir el espacio y generar las circunstancias necesarias que garanticen la continuidad de nuestro proyecto de vida reflejado en la carta natal (la carta natal nos muestra el proyecto de vida del alma para su encarnación presente, recordemos).

Para comprender mejor estos movimientos evolutivos de la vida resulta de mucha ayuda dejar de lado toda noción preconcebida de moralidad y de “bien-mal”, ya que los movimientos evolutivos no funcionan en esta dinámica dual, si bien se nos escenifican en ella. Por ejemplo: en el diseño de la naturaleza, algunos animales se comen a otros y rasgan sus carnes para utilizarlas como alimento, en un acto donde podríamos decir que hay una fuerza y una “violencia” en la que vida y muerte danzan y se ponen cada una al servicio de la otra, haciendo que los ciclos naturales mantengan su equilibrio y la cadena alimenticia su orden. Cuando vemos estas imágenes de depredadores animales podemos reaccionar con desagrado ante el depredador y lástima hacia la “víctima”, pero la naturaleza no conoce ninguno de esos dos términos, simplemente reproduce un patrón de funcionamiento.

Del mismo modo, cuando hay puntos de inflexión en los movimientos evolutivos individuales o colectivos pueden sobrevenir grandes crisis, derrumbamientos, caídas de sistemas, de modos de vida, de certezas, cambio de condiciones, impulsos destructivos, violencia desatada, etc.

Sabemos que cuando Plutón (junto a otros planetas que se coordinan en el esquema de tránsitos de la carta astral) llega a ciertos puntos específicos de una carta es la señal indicadora de que estamos ad portas de un tiempo de traspaso profundo de formas, donde se abre la caja y salen las sombras danzantes que estaban enterradas en lo profundo de la psique y una danza de muerte y vida comienza tarde o temprano: Lo antes vivo, ahora necesita transferir su energía y su esencia al esquema, forma o patrón que ahora continuará el proceso, y a esto en ocasiones le llamamos decadencia, caída o muerte: es el fin de una cosa que pone su energía desintegrada al servicio de otra, de la que viene.

En estos procesos no hay moral implicada: no se trata necesariamente de que lo que ha de morir estuviera “mal” y por eso sucumbió. Se trata simplemente de que ya no es adecuado al momento presente del movimiento evolutivo. Es un proceso matemático y no moralista. La matriz dual en la que experimentamos lo que llamamos “realidad” tiene estos vaivenes por algún motivo: lo que sube, luego declina para subir de otra forma en la espiral siempre cambiante. Por esta razón tendemos a hablar de auge y decadencia, pero para la vida es solamente un movimiento que luego da paso a otro y a otro…

Ahora bien, una consecuencia de los tránsitos de Plutón en puntos críticos de una carta astral, sea a nivel colectivo o individual, es que las identidades que hemos construido (lo que creemos que somos) tambaleen temblorosas ante su posible desintegración: el que basó su identidad en su función de trabajador de un sistema económico que va directo a la decadencia puede empezar a sentir miedo cuando percibe que a dicho sistema le va llegando su hora y que va directo a su destrucción (“y quién seré ahora?”). Cuando estamos bajo un fuerte proceso plutoniano ya no nos es posible mantener vivo aquello a lo que le llegó su hora, y nuestras identidades se resisten a entregar la esencia de lo aprendido a nuestra alma, que ahora puja por desintegrarlas y desarmarlas. Y lo que usualmente hacemos es oponer resistencia con uñas y dientes. Y ahí es cuando entra en escena la “violencia” plutoniana, que asegura que el traspaso se hará, aun cuando ellas pataleen y griten. Y seguir resistiendo sólo contribuye a acumular frustración y sufrimiento porque un tránsito plutoniano intenso es simplemente un despertador (que por nuestro pataleo vivimos como crisis) que pone sobre la mesa y en plena luz del día, en plena evidencia lo que YA ESTABA ahí pero no se quería ni queríamos ver. ESE será el material, el sustrato de la transformación necesaria para continuar el proceso. Por eso es que cuando a un sistema colectivo (como ahora actualmente ocurre con el capitalismo) le llegó su hora, todo tipo de cosas que estaban reprimidas, negadas y no expresadas comienzan a aparecer: las sombras colectivas se levantan en plena luz del día pidiendo ser integradas a la conciencia del momento: todo lo excluido demanda nuestra atención con una fuerza tal que ahora sí que no podemos mirar hacia otro lado.

La mejor forma de transitar un movimiento plutoniano fuerte es colaborando con la destrucción interna de todo lo que ya no es funcional al momento, comprendiendo que la “muerte psíquica” de identidades que cargamos solamente deja mayor espacio para que emerjan las adecuadas al momento, a medida que vamos llevando a la luz todo lo que estaba escondido en el baúl de las represiones y de las sombras psíquicas, pues en realidad lo que vivimos como un final que da miedo es simplemente una transformación, del mismo modo que el proceso regido por Plutón que más miedo nos da – la muerte- es simplemente un traspaso de frecuencias, matemáticamente hablando.

En resumen, Plutón es la fuerza, la intensidad y la violencia necesaria para que la esencia de una forma sea traspasada a otra forma. Es la destrucción requerida para que las formas, los patrones y esquemas cristalizados, que llevan mucho tiempo asentados del mismo modo permitan su desintegración para que la fuerza vital pueda continuar su proceso ahora en otra forma y bajo otro esquema o patrón. Es la violencia que propicia el traspaso y que genera la desintegración que permitirá que una nueva vida emerja, que contiene también el material de la anterior pero ahora sirviendo a una nueva forma. Por este motivo se asocia este planeta a la muerte y la resurrección, que es una forma de aludir a las transformaciones profundas y radicales, donde nada queda exactamente igual que antes.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

La carta natal como proyecto de alma

La creatividad en sus infinitas formas es innata en nosotros/as.
La carta astral contiene un código evolutivo de procesos, donde cada energía zodiacal (Aries, Tauro, Géminis, etc.) representa un momento característico de ese proceso. Por ejemplo, Aries es un momento de impulso, de inicios, mientras Piscis corresponde a un momento de disolución y de pérdida de forma. Ningún momento es mejor o peor que otro. Todos son necesarios y complementarios para que dicho movimiento y sus dinámicas se lleven a cabo. La carta, por más que nosotros la veamos en un papel o en una pantalla, al igual que la vida es dinámica, no es estática. Entre los procesos evolutivos mencionados, se encuentra nuestra encarnación en la materia aquí en la Tierra, ya que nuestra vida también está sujeta a leyes del movimiento. Si bien parece ser que nuestra alma ya lo tiene todo y no necesita nada, acá venimos a experimentar diferentes cosas y a aprender a manejar las energías implicadas en la creación, pues la fuente (Dios, el absoluto, el Uno…llámele cada uno como quiera) ES creación…y de tal palo, tal astilla 😊.

Aprendemos a crear bajo ciertas leyes conociéndolas y aprendiendo a manejar energías creadoras, tales como la emoción, el pensamiento, la atención, la perspectiva, etc. Es por esto que a menudo se dice que lo que vivimos es nuestra creación. Esto no hay que tomarlo en un sentido egocéntrico (“La realidad no existiría sin mi”) sino más bien en uno que posibilita variados potenciales de acción y de movimiento ante la creación colectiva de la que formamos parte. Es en este contexto en donde leemos una carta natal como un proyecto de vida de un alma y en donde se muestra la configuración psíquica, energética y evolutiva que le es funcional a ese proyecto. Por esta razón es que no hay cartas buenas ni cartas malas. Cada quien tiene la adecuada y perfecta para el proyecto que su alma tomó en este momento. Allí no hay azar, no es que nos “haya tocado” tal o cual carta. El alma sabe perfectamente lo que emprende, y si se involucró en cierto movimiento de aprendizaje creador es por y para algo. 

Cuando empezamos a reconocer ese proyecto de vida es cuando leemos mejor las energías de cada momento: tal vez hay momentos de vida en donde lo más adecuado es entrar en muchos vínculos, mientras en otros la vida fluya mejor en soledad; en algunos será necesario profundizar en pocas cosas, y tal vez en otros diversificarse y explorar múltiples posibilidades. Hay momentos donde todo fluye mejor dejando de planificar y viviendo el día a día improvisadamente. En otros, debemos ser hábiles arquitectos y organizadores de lo que vamos hilando. Hay instantes donde lo adecuado es fijar un objetivo y sostenerlo a toda costa, mientras en otros se nos diluyen las formas y se nos caen todas las certezas. Hay tiempos para construir y otros para demoler. Las posibilidades son infinitas, y las configuraciones propias de cada uno también. No hay dos cartas iguales sencillamente porque no hay dos personas iguales (y no, ni los gemelos son iguales). 

Si bien no es necesario entrar en crisis para ello, a menudo ocurre que cuando estamos en búsqueda del sentido de nuestros pasos o cuando sentimos que ya no hay ninguno y perdemos todo rumbo en la vida, entonces es ahí cuando se nos vuelve más urgente la necesidad de reconectar o recordar el proyecto de vida que estamos ejecutando, y en no pocos casos tomar conciencia profunda de este proyecto y ver con toda claridad y evidencia cómo todas las piezas -no importa cuáles hayan sido- caben en su lugar es lo que nos devuelve la claridad y el entusiasmo por seguir adelante en la nueva etapa que se plantea en el momento presente. Y cuando el alma va recuperando su presencia a la vez va retornando la alegría y, sobre todo, la paz. Y eso no es poca cosa, ya que cuando sentimos que lo que estamos SIENDO y lo que hacemos desde ese SER contribuye a un bien mayor, cuando aporta a un orden más grande que yo y que tú y que nos abarca a ambos, entonces es cuando nos habita la paz y una dicha profunda y duradera comienza a manifestarse en nosotros.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Actividades 2020: Curso anual de Astrología Moderna - Segundo año

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Has decidido adentrarte en el maravilloso mundo de la astrología y quieres aprender con bases sólidas, una gran experiencia práctica y conocimientos comprobables de manera vivencial, todo en un enfoque moderno y actualizado a los nuevos tiempos y nuevos paradigmas? 

Con mucha alegría comunico que ya están abiertas las inscripciones para el Segundo año del Curso Anual de Astrología Moderna, que iniciará en marzo de 2020, en donde profundizaremos los conocimientos básicos del primer año, agregaremos otros nuevos y, por sobre todo, tendremos un eje de práctica astrológica a lo largo de todo el año, donde cada alumno/a traerá sus propios casos y aprenderá las bases de la lectura de la carta astral mediante cada uno de ellos, formulando hipótesis astrológicas con seriedad y solidez, conjugando para ello el análisis y la intuición entrenada, ambas facultades muy necesarias a la hora de trabajar con cartas astrales, tanto en problemáticas concretas y específicas como en lecturas globales. Por este motivo, este Segundo año tiene un carácter esencialmente práctico, donde pondremos en movimiento lo aprendido, a la vez que seguimos profundizando. 

A continuación detallado el programa de estudios y toda la información. Los/as espero en este maravilloso camino de vida que es la astrología!

PROGRAMA SEGUNDO AÑO - PROFUNDIZACIÓN Y PRÁCTICA ASTROLÓGICA

EJE I-Conocimientos y contenidos.

-Recapitulación y profundización de contenidos de primer año.
-Los nodos lunares.
-El ascendente.
-Polaridades entre signos. Similitudes y diferencias.
-Revisión de aspectos.
-Planetas transpersonales. Profundización.
-La Eclíptica. Elementos mínimos de astronomía.
-Introducción al panorama de ciclos y tránsitos en la carta natal. Saturno y los ciclos saturninos. Incorporación del esquema de tránsitos a la lectura astrológica de cada caso.


EJE II-El inconsciente y su rol. Características.

-Herramientas de decodificación del inconsciente: proyecto sentido, lealtades familiares y dinámicas transgeneracionales, lectura gestual y corporal. El acto simbólico. 
- Nuevos paradigmas en salud y enfermedad. Decodificación de la enfermedad y funcionamiento del inconsciente biológico. Las leyes de Hamer. Nociones básicas de Decodificación biológica y Psicogenealogía aplicadas a la práctica astrológica. 
-El karma y sus implicaciones en la carta astral. Los vínculos Kármicos. El proyecto del alma y su red vincular. 
-Leyes operativas de funcionamiento: resonancia, correspondencia, unidad y polaridad, conservación de la energía y de la información. Causalidad y sincronía.


EJE III- Práctica astrológica.


Cómo posicionarse para leer una carta astral? por dónde comenzar, cómo seguir? En qué fijarnos? 
-Revisión detallada de casos prácticos aportados por el profesor y, fundamentalmente, por los alumnos. Formulación de hipótesis astrológicas. Discernimiento de las problemáticas de cada caso. 
-Posicionamiento ante la lectura y la práctica astrológica. Lectura global y lectura focalizada. 
-Los personajes del ego en consulta y las dinámicas astrólogo-consultante. El ego en el astrólogo y su educación. Las proyecciones y la sombra. La resonancia y dinámicas de espejos. Presencia de guías y de entidades. 


INFORMACIÓN GENERAL:

Descripción: El segundo año está organizado en torno a tres grandes ejes temáticos, y tiene un carácter fundamentalmente práctico. Luego de asentar las bases astrológicas en primer año, ahora es momento de pasar a la integración y el ejercicio de los conocimientos a través de la práctica, a la vez que se van integrando nuevos contenidos y se profundiza en lo ya adquirido.
Requisitos: Haber cursado el primer año. En caso contrario, conocimiento asentado y funcional de signos, planetas, casas y de la estructura esencial de una carta astral. 

Duración y horario: 14 de Marzo de 2020 a fines de Diciembre de 2020. Una clase semanal de dos horas de duración los días sábado de 11:00 a 13:00 en zona Nuevocentro Shopping.

Mensualidad: $2.000 pesos, a pagar la primera clase de cada mes.

-Profesor guía: Mauricio Gómez Mellado, astrólogo y decodificador biológico. Diplomado en Astrología Humanística en Santiago de Chile en la escuela del profesor Luis Mellado Covas (2016-2019).

Inscripciones e informes: (+598) 094 585 134 (Celular y Whatsapp).

martes, 3 de diciembre de 2019

Actividades 2020: Curso anual de Astrología Moderna - Primer año (online o presencial)

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Te apasiona la astrología y quieres estudiarla con seriedad y en profundidad? Con gran entusiasmo comunico que se encuentran abiertas las inscripciones para la formación anual en astrología moderna 2021, enfocada a proporcionar una base sólida, práctica y actualizada de las herramientas astrológicas elementales, que nos ayudan a transitar más conscientes nuestros proyectos de vida.

La carta es un gran mapa, esquema o “plano/mapa” de vida en el que se encuentran muchas claves que aprenderemos a leer y descifrar para ir comprendiendo y sintiendo cada paso del presente en que vivimos en donde se despliegan las energías zodiacales, configurando un proyecto de vida que nuestra alma diseñó y se decidió a experimentar y recorrer. Muchas veces, inmersos en nuestras experiencias cotidianas tendemos a olvidarnos de cuál podría ser este proyecto, por lo que la astrología es un gran recordatorio que a través de sus claves multidimensionales -signos, energías planetarias, etcétera- nos ayuda a recorrer cada experiencia reorientándonos o recalculando el rumbo allí donde fuese necesario, y de este modo nos (re)alineamos con la coherencia interna desde la que brota la mayor felicidad y alegría de lo que ya somos y de lo que podemos ser, en tanto individuos y en tanto parte de un colectivo.

A continuación el programa anual y toda la información relativa al curso:

PROGRAMA PRIMER AÑO: BASES PARA LA LECTURA DE LA CARTA ASTRAL

1-Introducción: Qué es astrología?
-Definición
-Uso de las herramientas astrológicas hoy
-La rueda zodiacal como código de procesos evolutivos
-La astrología como un saber dinámico y en movimiento
-Diferencias entre constelaciones y signos.

2-La carta astral, herramienta esencial de la astrología. Componentes y aspectos técnicos
-Qué es una carta astral? (y qué no es)
-La multidimensionalidad del símbolo astrológico
-Elementos constitutivos: signos, planetas, casas, ejes, nodos, cuadrantes, etc.
-El zodíaco en reposo.
-Los aspectos entre planetas.

3-Los doce signos astrológicos
-Descripción, características y modalidades
-Los cuatro elementos: Fuego, tierra, agua, aire
-Dinámicas y relaciones entre signos.

4-Los diez planetas
-Descripción general, características y regencias
-Planetas personales, sociales y transpersonales
-Dinámicas y relaciones entre planetas. Relación entre signo y planeta.

5-Las doce casas
-Descripción y características
-Casas cargadas y vacías. Casas angulares
-El Ascendente, Descendente, Fondo cielo y Medio cielo
-Ejes y cuadrantes
-Relaciones y vínculos entre casas.

6-El inconsciente y sus mecanismos
-El inconsciente y algunas de sus manifestaciones básicas. La personalidad o “ego” y sus personajes de identidad. El proyecto de vida del alma. Los criterios de alma y los criterios de la personalidad.
-La proyección, racionalización, represión, etc.
-Los automatismos lunares.
-La “Sombra”.
-Breve introducción al proyecto sentido y los programas transgeneracionales.

7-Primeros  pasos en la lectura de una carta
-Cómo leer una carta astral? Por dónde comenzar y cómo seguir? Cómo se relaciona cada elemento con los demás? Orientaciones prácticas de cara a discernir elementos básicos.
-Los cuatro pilares de la carta, primera aproximación a una lectura global coherente.
-Síntesis de elementos. Qué lugar ocupa cada uno dentro del todo y por qué?


INFORMACIÓN GENERAL:

-Descripción del curso: Este primer año del curso de formación esencial en astrología moderna está diseñado para entregar fundamentos sólidos y prácticos con los que enfocar la lectura de la carta astral, haciendo énfasis en una base de conocimientos aplicable, prescindiendo de teorías astrológicas desactualizadas o sin una base funcional práctica que las respalde. El objetivo de este nivel básico es establecer cimientos firmes y coherentes con los que enfocar la astrología y su práctica, sea esta profesionalmente en consulta o por intereses personales.

De este modo, una vez asentadas con firmeza las bases teórico-prácticas en este curso, en el siguiente año se continúa la formación con la revisión profunda y detallada de los diferentes elementos necesarios para hacer una síntesis del proyecto contenido en una carta natal –y que no es simplemente la “suma” de partes aisladas-, con lo que ya estamos en condiciones de revisar otros factores (tales como ciclos, tránsitos, progresiones, etc.) que requieren de fluidez y coherencia en el manejo de los contenidos básicos. La aplicación práctica y el estudio personal a través de casos, ejemplos y actividades vivenciales es una parte esencial del curso, ya que sin ella todo conocimiento astrológico que tengamos quedaría en lo meramente teórico o intelectual, sin pasar a lo experiencial que es donde la astrología cobra vida y sentido.

-Metodología: Enfoque expositivo, participativo y vivencial, trabajando con la propia carta natal y su información a lo largo de los módulos del curso a medida que se van desplegando los contenidos. Casos y ejemplos prácticos para ilustrar cada tema. Trabajo personal por parte del alumno/a.

-Duración: 10 meses de clases. Una clase a la semana de 120 minutos de duración en horario por definir.

-Requisitos: No tiene. Abierto a todo público con o sin conocimientos previos de astrología. Para trabajar con la propia carta natal se debe conocer fecha, hora y lugar de nacimiento.

-Mensualidad: $2000 pesos, a pagar en la primera clase de cada mes vía efectivo, transferencia, giro o depósito. Para formalizar la inscripción es requisito en ambas modalidades tener pagada la primera mensualidad a más tardar el día de la clase de inicio del curso.

-Profesor guía: Mauricio Gómez Mellado, Astrólogo y Decodificador biológico. Diplomado en Astrología Humanística en Santiago de Chile en la escuela del profesor Luis Mellado Covas (2016-2019). Estudios en Biología total de los seres vivientes, Psicogenealogía y PNL.

Inscripciones e informes: (+598) 94 585 134 – Celular y Whatsapp.

Los/as espero en este apasionante mundo de la astrología!

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Nuevos paradigmas de la salud - Notas acerca de la enfermedad

La medicina académica se ha batido ya por más de un siglo en una guerra invisible contra supuestos enemigos, susceptibles de recibir todas las proyecciones del inconsciente individual y colectivo y entonces ser indicados con el dedo como culpables externos (uno de los deportes favoritos de la psique: la proyección) desde el surgimiento y la propagación de la teoría microbiana de la enfermedad, en donde se descubrió que había seres microscópicos que hacían “algo” desconocido. Ello bastó para ser sospechosos de generar todo tipo de enfermedades. Y es que la parte primal del cerebro que tenemos funciona así, está entrenada para la supervivencia, por lo que reacciona con miedo ante lo que desconoce y no comprende, poniéndolo automáticamente en la categoría de potencial enemigo. Y entonces, debido a los mecanismos defensivos de proyección de la psique, ante algo que no se entiende resulta mucho más cómodo poner enemigos fuera a los que luego responsabilizar por todo.

Como resultado, tenemos un paradigma de la salud que en realidad se ha erigido sobre la toxicidad del miedo más básico a lo desconocido. De ahí que todo lo que se sabe a nivel académico de la enfermedad es un equívoco de percepción porque parte de una distorsión cognitiva. La medicina mecanicista puede describir procesos y funcionamientos pero no sabe nada de lo que se mueve detrás de ellos. Y cada vez que intenta salir con hipótesis causales fracasa rotundamente porque provienen de esa distorsión de base. Cómo podría ser diferente si el terreno sobre el que germina sigue siendo el mismo desde hace más de 100 años?

En los nuevos paradigmas de la salud, sabemos que su funcionamiento no responde al azar (qué es eso, en todo caso?) sino a la vibración. Esto es simple física, ni siquiera es algo místico. En el inconsciente (allí es donde hay que focalizarse si se busca saber más de la enfermedad) la afinidad vibratoria está a la base del compartir percepciones y de las transferencias de información. No se trata de negar los buenos descubrimientos de la medicina convencional, sino de observarlos con una mirada desprovista de miedo y de preceptos morales, ya que la biología funciona en un ámbito donde no existe la moralidad, donde no hay un bien o un mal predeterminados, sino que funciona de forma tal que mantiene un orden que se adapta a las diferentes circunstancias con que se va encontrando. Y la enfermedad mirada con crudeza es simplemente eso: una respuesta de adaptación ante una entrada de información que debe ser gestionada. Sobre esa base ya podemos empezar con interpretaciones, nos parezcan estas favorables o no. Por ejemplo, en lo personal me parece muy favorable la interpretación de quienes han dicho que tras la enfermedad hay un mensaje, un aprendizaje claro y preciso escrito en clave inconsciente y biológica. Por lo tanto, para leerlo tenemos que descubrir también cuál será esa clave biológica, y para leerla tenemos que posicionarnos desprovistos de moralismos y de miedos asociados. 

En los nuevos paradigmas vemos la enfermedad como una respuesta matemática, desencadenada en el momento preciso y de la forma exacta, donde no hay lugar a confusión (es cierto, podemos no saber de dónde viene, pero es porque aún conocemos muy poco). La matemática, al igual que la biología y la física, no es dependiente de la moral: si se hace una operación, tendrá un resultado numérico y ya está. No hay nociones de “bueno” o “malo” detrás. No aplican. 

Desde ese miedo primal a lo desconocido hemos hablado de “contagio”, “sistema defensivo”, tumores “malignos” y cuanta otra cosa en lenguaje belicista y desempoderante. En mi experiencia, ninguna de esas cosas existe. Existen células, existen personas enfermas, existen tumores, y muchas otras cosas. He visto una y otra vez que detrás de la enfermedad propia y ajena hay una carga conflictual precisa, específica (no simplemente “emociones negativas” o “miedo”…eso es muy general todavía, y queremos más precisión), que puede haberse generado quizás en espaciotiempos muy lejanos (incluso en las dinámicas transgeneracionales con las que resueno o en vidas pasadas…) y haber pasado muy desapercibida, pero ahí está. Y su existencia tiene una finalidad muy específica y funcional. Tiene un propósito. De ahí que para pasar a la salud también hay que tener un propósito, capaz de sustituir y hacer propio el que la enfermedad está cubriendo. Si mi única forma de recibir atención es cuando me enfermo entonces la enfermedad tiene el propósito clarísimo de traerme el amor que creo no merezco de otro modo, por lo que mientras no descubra una mejor forma de hacerlo –un nuevo propósito- la enfermedad seguirá estando allí ayudándome a gestionar lo que no creo capaz de hacer. Si mi inconsciente biológico percibe a mi padre como un depredador exigente que me atacará si no obtengo la excelencia en los estudios, entonces mi miopía que no me deja ver el pizarrón de la clase tiene el propósito clarísimo de ayudarme a gestionar mi conflicto en clave biológica: si no puedo ver más la pizarra ya no puedo estudiar y fin del conflicto, tengo la respuesta perfecta…a menos que indague los porqués de que perciba mi supervivencia condicionada por la aprobación académica de mi padre.

Hamer y otros han mostrado que no hay nada parecido a la noción convencional de contagio. Más aún, mostraron que la enfermedad se dispara como reparación JUSTO DESPUÉS de que el conflicto que la origina se ha desplegado y resuelto. He visto esto funcionar con precisión matemática. Lo que sí hay es una trama relacional donde el inconsciente es una sola gran unidad, conectada entre todas sus “partes” -que no son tal, pero las percibimos de este modo- que se relacionan entre sí de infinitas maneras y entonces lo que hay es la posibilidad de vivencias compartidas a nivel de inconsciente. Cuando esto toma a un colectivo entero, se da lo que conocemos como “epidemias”, que es cuando hay un flujo de información conflictual común que está afectando a todo un grupo humano –o a varios. Un ejemplo clásico es cuando hay grandes movimientos o informaciones nuevas que entran en la psique inconsciente colectiva. Quienes entran en conflicto con lo nuevo, entran en la casuística de la epidemia (Véase por ejemplo la peste negra en el siglo 14, justo en el momento en que se daba la transición a un nuevo mundo, completamente nuevo, que marcaba el fin de una época).

De este modo, hablar de “sistema inmunitario” en términos convencionales no tiene sentido, lo que hay es un sistema encargado de la mantención y limpieza, pero no una trinchera con células “asesinas” a la espera perpetua de “ataques” ni nada que se le parezca. Los tan citados virus (cuando nadie sabe qué carajos, entonces “debe ser viral”…los médicos usan mucho el comodín del virus) ni siquiera están vivos, no se reproducen por sí mismos ni tienen metabolismo. Simplemente son tomados por resonancia allí donde tienen un propósito. Son un “pendrive biológico” donde cargan la información que resuena con el receptor. Si no está en mi la carga conflictual para la que el virus es parte de la solución adaptativa de respuesta, no me enfermaré aunque todos alrededor lo estén. De hecho esto me pasó muchas veces y pasa frecuentemente a muchas personas…y al parecer nadie se cuestiona el por qué. La explicación clásica médica es un argumento circular sacado del mismo paradigma antiguo: debe ser porque tienes un “sistema inmune” más fortalecido. Incluso han existido casos de gemelas unidas ("siamesas") donde una se enferma de neumonía y la otra no. Que haya enfermedades con presencia de microorganismos no implica que estos sean los causantes. Más aún, se dice que podemos tener tanta o más cantidad de bacterias que de células en nuestro organismo. Si esto es cierto…a nadie llama a reflexionar? 

Las evidencias de que la enfermedad y la salud no funcionan como nos han contado están a la vista y son objeto de la lógica más básica. Tal vez por eso mismo parecen ser lo más difícil de ver, más aún si estamos cegados por el miedo colectivo a la enfermedad, aprendido por el cerebro más primario como respuesta ante lo que aún no se comprende y luego transmitido en las cadenas de información transgeneracional y colectiva hasta el presente. A quienes nada de eso nos hizo sentido seguiremos observando e investigando desde otros lugares…

En el fondo, esta situación simplemente nos muestra algo que ya sabemos pero que no asumimos: que el miedo es el lugar menos indicado para elaborar hipótesis y pretender tomarlas como verdades absolutas.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Plutón, los procesos individuales y colectivos. La inquietud en Latinoamérica

Si somos observadores, notaremos que la muerte es una parte intrínseca y fundamental de los ciclos  de vida: los árboles se “mueren” y regeneran cada año, si los depredadores no matan a un cierto número de gacelas para alimentarse, entonces se producirá una sobrepoblación de herbívoros que al arrasar con otras especies vegetales que les sirven de alimento todo ello terminará generando un desequilibrio en el sistema completo. La muerte, los finales y el derrumbamiento de lo que una vez floreció son una parte esencial de la vida. Nuestra situación de vida personal y los sistemas colectivos no son la excepción, pues forman parte de esquemas evolutivos que todo lo abarcan (y no, no estamos por encima de ellos😁). Y la astrología no es sino una herramienta por la que podemos intuir una pequeña parte de esos grandes procesos.

Cuando aquella fuerza evolutiva conocida como Plutón, encargada de la muerte y el posterior renacimiento de todo lo que debe expirar para ser transformado y trasvasijado a una nueva forma acorde con la vibración de los tiempos, no es extraño - sino incluso esperable- que se produzcan movimientos intensos, inquietud, destrucción y desmoronamientos como parte del proceso. Últimamente, buena parte de latinoamérica ha estado bastante inquieta y sacudida con algunos de estos estertores, pero la lección a sacar es que no hemos de temerle a estos movimientos ni mucho menos entrar en total pánico, sino que debemos tomarlos como procesos necesarios e inevitables para que todo lo nuevo que está acorde con los tiempos pueda comenzar a materializarse. Plutón es implacable. Si tiene que destruirlo todo, lo hará aunque nos aferremos con todas las fuerzas a lo caduco y que ya no es útil al propósito evolutivo del momento, así que resistirse no tiene sentido.  

Si hay algo que temer, quizás sería a la pretensión de aferrarnos al pasado que está listo y dispuesto a morir, y al quedarnos pegados allí, en vez de abrirnos a un movimiento completamente nuevo y asumir que lo que ya no va más se terminó. El mensaje de Plutón es algo así como “todo lo que hacíamos hasta ahora ya no sirve más, y es necesario transformarlo todo, de arriba abajo”. Es radical. 

Plutón destruye todo lo que no es genuino con nuestros sentires más profundos, no importa cuán oculto o sepultado esté, a la vez que nos insta a sentir el poder de lo que sí lo es. Mientras sigamos rechazando la muerte, la destrucción y el desmoronamiento de esquemas como parte de la vida, seguiremos mirando con pánico estos procesos de transformación individuales y colectivos, y esta energía planetaria seguirá siendo incomprendida. Plutón nos enseña que la vida no es un camino de dualismos, sino que vida y muerte, oscuridad y luz danzan en un baile en que todos esos dualismos están perfectamente coordinados, y que si nos polarizamos en uno u otro, tarde o temprano deberemos integrar al que excluimos.

Actualmente Plutón está desde 2008 en el campo energético conocido como Capricornio, que representa también las estructuras sobre las que se sostiene lo que usualmente llamamos “el sistema”, por lo que -aunque pueda sonar extraño- es perfectamente esperable y nada descabellado que se dé una seguidilla de sacudones y estallidos fuertes –pacíficos o no- que tarde o temprano terminen por echar abajo los modelos y estructuras que ya no sirvan y que toda la sordidez y emociones reprimidas que ocultaban y ocultábamos salga a la superficie como materia prima para los procesos de transformación. Nunca debemos despreciar el barro. Si no, es que aún no hemos entendido nada, ya que ahí está la semilla de la integración de lo que se necesita para continuar camino en lo que ahora viene.

Con Plutón, es útil tener claro que lo que se acabó, se acabó. Hasta el último ladrillo. Se tarde lo que se tarde; no importa si semanas o un par de generaciones, pero cuando un sistema se derrumba bajo la fuerza plutoniana, es que llegó a su fin. De nosotros depende siempre que la transición sea lo más íntegra y lo menos áspera y sufrida posible. Es la opción que tenemos, y es suficiente. Mejor alinearnos con lo nuevo que quedarnos pegados en lo que va a morir. Así son los procesos evolutivos, no dependen de nosotros, sino que estamos tan sujetos a ellos como todo el resto de la diversidad viviente. Mejor vivirlos sin miedo y disfrutando en la medida de lo posible.

viernes, 4 de octubre de 2019

Breve manifiesto astrológico


La astrología que ofrezco es para conocerte, para entrar en ti, para desafiarte
No es para venderte predicciones sin sentido ni tristes parches
que llenen los cuartos vacíos que hay en tu vida.

La astrología que cultivo es para ayudarte a entrar en ese vacío
Y a que reconozcas que está lleno de potencial
Lleno de potencial que tu alma está esperando que descubras.

La astrología que me interesa es la que me ayuda y te ayuda
a tomar tu Divino lugar y a entrar en tu poder
Sin cederlo a expectativas edulcoradas que satisfagan a egos maleducados
Ni fatalismos ridículos que sólo creen los desempoderados
que no quieren asumir responsabilidades sobre su vida.

Es la astrología que me recuerda que el mayor poder es el poder de SER
Y de ser aquí, entre las luces y las sombras
Sí, aquí “abajito” y sin querer fugarse a mundos ideales y etéreos.

Si también te interesa o te sientes llamado por esa astrología
Si resulta que también caminas por este tipo de senderos
Entonces bienvenido, compañero, compañera de caminos!

Buen y animado viaje! Que las estrellas nos guíen!

viernes, 5 de julio de 2019

Astromúsica: Piscis – "Ocean Soul" (Alma oceánica)

Losing emotion
Finding devotion
Should I dress in white and search the sea
As I always wished to be
One with the waves
Ocean Soul


Dejando ir la emoción
Encontrando la devoción
debería vestirme de blanco y buscar en el mar?
Como siempre quise ser
Uno con las olas
Alma oceánica
(Nightwish – Ocean soul)

En la rueda zodiacal, Piscis corresponde al momento final del ciclo, antes de volver nuevamente a Aries. Es el momento de la disolución de la forma en la no-forma, en el océano de la existencia. La impronta del campo energético llamado Piscis no tiene nada de material. Por más que se lo clasifique como un signo de agua, en el fondo es un agua etérica, una suerte de vapor sutil, capaz de cambiar de forma y de adaptarse según sea el entorno en que se desenvuelva. Vive en la indefinición que encierra puro potencial de manifestación. Cuando este campo es predominante en la carta astral de una persona, es usual que se manifieste en conductas de tipo difuso o confuso, en que el “yo” o el sentido de la individualidad se ve diluido o imbricado en el vaivén de energías y fuerzas mucho mayores, a las que tiende a entregarse. Estas fuerzas actúan de formas misteriosas aún para dicha persona, que se siente como parte esencial e inseparable de un océano que la mueve y arrastra con sus vaivenes. A menudo, Piscis quisiera estar siempre acunado en brazos del universo, ya que en él no existe la necesidad, todo se provee en el instante preciso, ni un segundo después. Sin embargo la dureza llega cuando entra en contacto con lo que implica estar encarnado en la Tierra, donde las cosas no siempre serán ideales ni idílicas, y se requiere tomar acciones prácticas, individualizarse, marcar ciertos límites y poner energías en movimiento. Hay que ocuparse de asuntos cotidianos y mundanos y ahí es donde Piscis encuentra muchos dilemas.

Ante este panorama, es común que el pisciano tienda a buscar períodos de aislamiento o desconexión de lo mundano, y busque recluirse en su propia burbuja idílica, sea a través de la ensoñación, la fantasía, el arte o incluso el alcohol y las drogas. Piscis necesita dar un uso creativo a la ilusión, la magia y la fantasía, ya que sin ellas la vida se le haría virtualmente insoportable. Sin embargo, cuando las usa como vía de escape a las vicisitudes de estar viviendo en un mundo que también requiere actitudes prácticas, lógica y pensamiento racional, sólo complica más las cosas.

En el fondo, se trata de un alma que tiene muy vívida la sensación de ser una con el océano, y que percibe como demasiado gravoso o limitante el vivir desde una perspectiva individual. Cree que si se reconoce también como gota de ese mar de almas (es decir, como individuo), perderá su sensación de inmensidad. Cree que si se define, se separa del infinito potencial del Todo. No es raro que algunas de estas personas consideren el estar encarnado como una especie de “cárcel” o de “lastre demasiado oneroso de llevar”, como si la vida se tratase de algo tortuoso. Cuando eso pasa, entran de inmediato en modo víctima y todo les parece terrible: que el mundo es “cruel”, que el humano es “lo peor que existe”, que la vida “es puro sufrimiento”, etc. 

El cielo? el fondo del mar? Ilusión Neptuniana
Un aprendizaje que lo interpela directamente es llegar a ser capaz de vivenciarse a sí mismo como gota a la vez que como océano, como individuo a la vez que como totalidad. Y junto a ello ser capaz de vivenciar a la vida como realismo lógico a la vez que magia, como potencial a la vez que como acto y como indefinición a la vez que como forma. Y Para eso está el resto de signos y planetas de la carta, que se encargan de sostener y guiar estos aprendizajes. Un Saturno bien vivenciado, tocando tierra con todo su realismo y su estructura, facilita mucho las cosas. En el ámbito del trabajo espiritual se vapulea mucho al “yo”, pero hay procesos en los que es necesaria una individualidad muy definida. De otro modo, encarnar mínimamente las energías transpersonales de planetas como Neptuno (el regente de Piscis) genera muchísimos problemas y confusiones en la vida de una persona.

Y a qué viene el verso citado al principio? Se trata del coro de esta atmosférica canción (“Ocean Soul” – Alma oceánica), que bien pudiese reflejar algo de esa añoranza un tanto sufriente que se entrevé cuando Piscis aún no logra tocar tierra y regalar al mundo sus dones, relacionados con la sanación profunda (de allí que en su vida tarde o temprano entran en contacto con el sufrimiento y el victimismo del colectivo humano, y es común que tengan intereses humanitarios o vinculen su vida con la compasión hacia quienes sufren). Y cuando la siente, entra él mismo en el terreno de la decepción -romántica, en el caso de esta canción- y corre a buscar el abrazo del universo, corre a buscar volver a fundirse con las olas y con el océano, para así pretender olvidar en la devoción a la vida las decepciones de su corazón tan dado a la idealización etérea.

Lo maravilloso es que aun así, es capaz de regalarnos a través de la música y del arte un sentimiento que puede conmover a otros, convirtiendo así sus propias desilusiones en algo creativo que mueve fibras emocionales en otras personas. También a través del arte es que Piscis canaliza sus desengaños y autoengaños. Así como Escorpio precisa convertir el veneno en medicina, Piscis busca convertir el sufrimiento y el sacrificio* –dinámicas hacia las que gravita más de lo que quisiera- en una profunda expresión de sanación.

Su creatividad es una expresión no limitada por los márgenes de lo concreto o realista. En el fondo, nos enseña que el sufrimiento no es bueno ni malo. Es sólo una circunstancia. Qué hacemos con ella? Ahí está la cuestión. Mientras lo pensamos, Piscis hace arte y expresa su sentir.
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*En Piscis encontramos una tendencia hacia el sacrificio, entendido éste como poner la individualidad al servicio de algo más grande que ella misma. En ocasiones es posible que lo haga desde la culpa o el identificarse con minorías que ve como víctimas desposeídas. En otras, tal vez desde una compasión profunda por cada ser viviente.





jueves, 27 de junio de 2019

Los eclipses: mitos, realidades y preguntas frecuentes

El próximo 2 de julio de 2019 nos deleitaremos con un eclipse total de sol que será visible en varios sitios de Sudamérica. Esta interesante ocurrencia desde antiguo suscita toda clase de comentarios e informaciones, tanto en el ámbito astronómico como en el astrológico. Ahora revisaremos brevemente algunas de ellas desde el punto de vista astrológico, con ayuda de la matemática astronómica allí cuando sea necesario.


Qué es un eclipse solar?

Un eclipse solar se da cuando la Luna -vista desde la Tierra- “tapa” al Sol, generando un área de sombra en una parte de la superficie del planeta. De aquí nos interesarán tres condiciones que debemos tener en cuenta:

1-Este eclipse, como todos los solares, se produce en fase de Luna nueva, es decir que cuando vemos los tránsitos sobre nuestra carta astral el día del evento, el Sol y la Luna en tránsito estarán juntos. Como sabemos que el día 2 de julio el Sol está en Cáncer, en este signo estará el punto del eclipse. 

2-Los puntos en que la órbita de la Luna alrededor de la Tierra intersecta al plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol (plano conocido como “Eclíptica”) son sólo dos, y están a 180 grados el uno del otro. Esto quiere decir que forman un eje: si trazamos una línea para unir ambos puntos, tendremos una línea recta (eje). Estos puntos se llaman NODOS LUNARES y se componen del NODO NORTE y del NODO SUR. En la carta astral encontraremos al nodo sur simbolizado así: ʊ. Para saber dónde está el nodo norte, sólo tienes que mirar en el punto opuesto 180 grados al nodo sur, es decir al otro lado de la carta.

3-Pues bien, si ahora mezclamos 1-) y 2-) diremos que para que se dé el eclipse solar debe ocurrir que el eje dado por los nodos esté alineado con el Sol de forma tal que cuando la Luna pasa por allí (por uno de los dos nodos), entonces los tres cuerpos celestes se alinean y desde la Tierra vemos que la Luna “tapa” al Sol, produciéndose el eclipse de Sol (no hay que confundir con el eclipse de Luna, que es diferente).

Como nota adicional, recordemos que en Luna llena, que es el período de máximo brillo lunar, el Sol y la Luna están siempre opuestos en la carta natal. Es decir, si naciste en Luna llena, en tu carta Sol y Luna natales estarán opuestos.

Por corresponder a eventos matemáticos, los eclipses son previsibles y sabemos cuándo y con qué periodicidad ocurren. De hecho, hay varios cada año.

Posición de la Luna en el eje de los nodos en el momento del eclipse de Sol. El plano de la órbita de la Luna está inclinado 5 grados con respecto al plano de la órbita de la Tierra (llamado Eclíptica). 


Cómo ubico el punto del eclipse en mi carta natal?

Sabemos que será alrededor del grado 10 de cáncer, por lo que necesitas ver en tu carta dónde está dicho grado (Cada signo tiene 30 grados). Si la miras con los tránsitos del momento a la vista, deberías ver que el Sol, la Luna y el nodo norte en tránsito estarán casi juntos en las vecindades del mencionado grado diez, mientras que el nodo sur está en Capricornio, junto a Plutón y Saturno en tránsito. En este eje Cáncer-Capricornio se produce el evento.


Astrológicamente, qué hay con el eclipse del 2 de julio?

En términos generales y teóricos, la psique podría entender este evento como una ventana en la que se refuerza el impulso para iniciar algo nuevo (Ocurre en Luna nueva, fase de inicios) para lo cual es necesario revisar los contenidos inconscientes y en sombra (es decir, lo que no reconocemos ni asumimos, pero que está ahí) y desprenderse de ellos mediante su transformación en algo totalmente diferente. En pocas palabras: como una gran purga interna para comenzar una nueva etapa de un ciclo evolutivo. Esto es teoría. Otra cosa es lo que podamos experimentar realmente. Incluso hay eventos que son prácticamente imperceptibles, al menos a nivel consciente. Y en esta ocasión, ya tenemos a Plutón y a Saturno en Capricornio (y por lo tanto tomando también a su opuesto, Cáncer) circulando por allí mismo, por lo que basta con leer el panorama de tránsitos de una carta específica y cotejarlo con la realidad de esa persona para tener una idea de qué está ocurriendo. Eclipse? En mi opinión, ni es necesario considerarlo.


Bueno, y entonces qué puede implicar el eclipse para mí?

Muchas veces, desde la astrología sensacionalista se distorsionan o agrandan ciertos eventos, tomándose como pauta para afirmar todo tipo de exageraciones, que amparadas en la teoría astrológica suenan muy convincentes. Pues bien, lamento decepcionarte: No hay una pauta en común que funcione idénticamente para todo el mundo, cada uno debe descubrir la propia. Y NO, NO y NO: los astros y el cielo no harán por ti lo que sólo puedes hacer tú. Sé que es muy bonito todo eso de “soltar esto, soltar lo otro” (término muy de moda en el ambiente New Age, digamos) pero oh, sorpresa! si sientes que algo está caducando en tu vida y necesita soltarse y transformarse, eso lo puedes hacer siempre que lo decidas, con o sin eclipse. Con o sin carta astral. Y oh, más sorpresa! Juntito al eje nodal, que en esa fecha estará en los signos opuestos (180 grados entre sí) de Cáncer y Capricornio, tenemos a Plutón y a Saturno en tránsito haciendo su trabajo de demolición, transformación (Plutón) y confrontación con la cruda –o dichosa- realidad interna (Saturno). Con semejante maquinaria cósmica en ese sitio, qué más necesitas? El eje Capricornio-Cáncer está con mucho movimiento y agitación ya desde hace tiempo, por lo que el movimiento no empieza ahora, sino que ya empezó hace bastante.

Un poco de humor :)
Puedes ver el eclipse como una oportunidad, sí. En caso que así lo sientas y te motive a encarar tus sombras y cambios necesarios, será entonces una maravillosa chance de comenzar o fortalecer procesos que te sitúen en un lugar más amplio y acorde con tu momento actual. Pero no te servirá de mucho si no te animas a sostener el proceso allí donde sea necesario. Lo del “soltar aquí, soltar acá” está muy bien, pero hay que hacerlo y sostener las consecuencias hasta que lo nuevo se asiente y pueda florecer en la vida real, y no sólo poniendo frases bonitas en el muro de Facebook o en Instagram. Como ves, esto es más que una tendencia de un par de días o semanas que luego queda en el olvido. Y como siempre, más que fijarnos en el eclipse y mirar a lo lejos, la invitación es a observar qué es lo que ya es pasado en tu vida y no va más, qué es lo que sabes que no seguirá pero que aun así no te animas a movilizar y redireccionar, qué es lo que postergas aun cuando en tu intimidad sabes que es impostergable. Y, sobre todo, qué identidades que alimentas deben morir para renacer transformadas. Esto es válido siempre, no sólo cuando tal o cual eclipse está de moda.

En resumen: Observar el cielo es maravilloso, pero mientras mires el cielo arriba y lo uses para evadirte del cielo dentro, sólo estas distrayéndote de lo que realmente necesita tu atención. Ni eclipse ni pamplinas. Lo puedes hacer siempre que estés dispuesto/a y tenga sentido para ti. Si te ayuda un evento como éste a modo de motivación, pues genial. Pero no necesitas esperar algo así para moverte.

martes, 14 de mayo de 2019

Urano, el vacío y el cambio


Con Urano entramos directamente en el ámbito de lo que en astrología llamamos "planetas transpersonales", es decir, energías encargadas de los procesos evolutivos globales, colectivos, que transcienden total y absolutamente el margen de lo individual, por lo que son las energías que más desestabilizan e inquietan al ser humano, gracias a la dificultad con que las intentamos asimilar y manifestar -como mejor podemos-. Debido a que se trata de energías que rigen amplios procesos evolutivos, nuestra individualidad e identidad se siente cuestionada, movilizada y arrastrada por fuerzas que no termina de comprender ni de asimilar, fuerzas que justamente son disgregadoras de dichas identidades.

Urano crea el vacío que permite que un nuevo orden eventualmente pudiese surgir en otro momento, porque de otro modo ningún sistema podría abrir una ventana por la que pudiese surgir algo nuevo, ya que su tendencia primaria es a establecerse y conservarse a sí mismo. Es inevitable que toda estructura sociocultural tienda a conservarse a sí misma en el tiempo, y cuando ese tiempo ya toca a su fin, allí es cuando Urano abre un espacio que cambia completamente lo que se tenía por cierto y asentado.

En la vida individual, la presencia de lo uraniano suele traer diversas dificultades, puesto que es una energía que siempre pujará hacia lo original y novedoso a cualquier precio, y no hay sistema ni norma o regla sociocultural que le valga, que no pueda ser quebrada o reformulada. Más aún, el ámbito de lo uraniano nosotros lo vivimos como la constante necesidad de cambio y de novedad, lo que de partida no facilita que nos asentemos en lugar alguno (sea éste físico, mental, emocional o energético), si bien no sea asumiendo completamente la naturaleza siempre cambiante y novedosa de la vida, en que todo tal vez pudiese parecerse pero nunca nada se repite. En el fondo Urano nos muestra que la vida es cambio y que lo único invariable de la realidad es la constante variación. Nos reta a descubrir nuestra originalidad y el toque propio de nuestra alma rompiendo y desarmando todo lo que haga falta en el camino, sabiendo a su vez navegar los siempre imprevistos mares de la vida con el cambio como única “estabilidad” posible. Nos pide “estabilidad de alma”, y nos reta a no conformarnos con falsas estabilidades que bloqueen nuestro proyecto. De aquí que se lo asocia con un valor que como humanidad parecemos estar bastante lejos de encarnar en plenitud: la libertad de ser.

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