viernes, 18 de septiembre de 2020

Decodificación biológica - Amigdalitis

(Nota: la siguiente información es una guía general, y si bien en muchos casos es extraordinariamente precisa, cada caso es único y puede tener sus propios matices, que se revisan en la sesión de consulta y que pueden estar no incluidos aquí. Es por ello que pretende servir de guía y no debe ser tomada como “receta” infalible.)


Las amígdalas están situadas en el fondo de la cavidad bucal en una zona que simbólicamente es el “umbral” que marca el punto en donde más allá de él algo ingresa al organismo, y antes de él, todavía puede ser devuelto, regresado o escupido. De este modo, cuando tenemos un cuadro de amigdalitis iremos a buscar este gran tema: el del bocado real, simbólico, virtual o imaginario que no puedo alcanzar, lograr, tragar o atrapar o que por el contrario, no pude escupir, rechazar, responder, objetar, etcétera. Por supuesto que aquí el riel verbal –la palabra- puede tener mucha importancia. Veamos algunos posibles conflictos:

-Estar a punto de conseguir algo que era vital para mí y que finalmente se me terminó escapando. Es decir, justo cuando iba a tragar el pedazo, se me escapó de la boca. Aquí el pedazo puede ser un objeto que deseo, un aumento de sueldo, una persona, un permiso, una palabra o un cariño que no llegó, un logro, el afecto de alguien, etcétera.

Ejemplos:

Alguien que quiere conseguir un puesto laboral luego de un largo proceso de selección, y justo cuando piensa que lo consiguió y el puesto es suyo, se entera que otra persona lo superó en calificaciones por la mínima y se quedó con el puesto (“Se me escapó el pedazo (el puesto) cuando ya lo tenía listo (ya lo tenía a punto de tragar))” y al otro día de recibir la noticia amanece con los síntomas de amigdalitis.

Puede ser también el caso de alguien que piensa que tiene que hacer méritos para conseguir el afecto de una persona y que cuando cree que lo ha logrado, ese afecto nunca llega.

-Ahora el caso opuesto: no pude escupir, botar o rechazar un pedazo tóxico cuando me lo tragaba. El pedazo puede ser una actitud de alguien, una persona (por ejemplo, el autoritarismo de la madre o del padre), una situación, un mandato, una palabra, algo que no me convenía, etcétera. No “bancarse” o tragarse algo.

Ejemplo:

Un adolescente que le ilusiona estudiar para ser arquitecto pero el padre le impone que se haga cargo del negocio de la familia (“este pedazo no me conviene, es tóxico y necesito escupirlo”)

-Por otro lado, cuando se trata de los niños pequeños: primeramente conviene ir a buscar el conflicto en la psique de los padres, debido a que su inconsciente está aún muy ligado con el de ellos. Más aún, su supervivencia está ligada a la de sus padres. Secundariamente, puede observarse en el niño algún posible conflicto del tipo “no recibo (atrapo) el cariño de mis padres”.

-En general, el riel afectivo (el cariño que no obtengo) y verbal (la palabra que no dije, discusiones en donde no me expresé o no me pude defender) suelen ser lo suficientemente común para tenerlo muy en cuenta. Conviene por lo tanto poner mucha atención a las palabras: discusiones donde no me pude defender, no dije lo que quería y no me pude expresar (es decir, no escupí el pedazo).

martes, 15 de septiembre de 2020

Video: Entrando en el mundo de casa 12

 


Con gusto invito a quien tenga interés en contenidos como este a suscribirse a mi canal de Youtube, donde iré posteando videos acerca de estas dos temáticas que son el eje del blog: Astrología y decodificación biológica. Lo encuentras en youtube digitando Decodificacionastrologica en el buscador o haciendo click aquí. Hasta el próximo video!

miércoles, 8 de julio de 2020

Decodificación biológica - VPH -Virus del Papiloma humano

(Nota: la siguiente información es una guía general, y si bien en muchos casos es extraordinariamente precisa, cada caso es único y puede tener sus propios matices, que pueden estar no incluidos aquí. Es por ello que pretende servir de guía y no debe ser tomada como “receta” infalible.)

Muchos virus, como por ejemplo el VPH, podremos encontrarlos en todo tipo de gente, (independiente de tener una o más parejas sexuales). Sabemos que un virus no tiene vida, por lo que no puede atacar ni invadir, simplemente actúa tomado por una célula cuando el organismo así lo necesita. Por algo el virus trae un trozo de código (ADN bicatenario en este caso) para generar modificaciones transitorias en el sistema celular según nuestro organismo requiera por necesidades adaptativas excepcionales tras experimentar un bioshock o "conflicto biológico". Lo que genera la ADAPTACIÓN que nosotros llamamos "enfermedad" es dicho conflicto biológico o bioshock y no el virus. Este último es utilizado como parte de la respuesta para modificar las funciones celulares según el código que porta, y por este motivo la célula lo toma y lo reproduce. En otras palabras, el código que tiene el virus es la solución adaptativa al bioshock y por eso el organismo lo utiliza a su favor. 

Por ejemplo, en el caso del VPH, diversas variantes de esta familia de virus pueden estar formando parte del aparato microbiano y viral de muchas personas. Frente a esto, hay que aclarar que no es que el virus esté "durmiente" (un virus no está vivo) ni que esté siendo "frenado" por un imaginario sistema "inmunitario" (que en realidad es un sistema de limpieza y regulación de simbiosis e intercambio con el aparato microbiano y viral que todos tenemos y regula también la relación con otros microorganismos o virus) sino que más bien se lo toma cuando se lo necesita, donde se lo necesita y por el tiempo que se lo necesita, como todos los otros virus. Cuándo se lo necesita? Reiteremos: cuando su información sea útil para la respuesta adaptativa extraordinaria, fuera de lo común, ante un biopsicoshock extraordinario, fuera de lo común, que el organismo tiene que atender biológicamente, ya que el inconsciente biológico está programado para garantizar nuestra supervivencia momento a momento.

Entonces, en concreto, cuándo puede estar actuando el VPH en el organismo? O lo que es lo mismo, qué conflictos están a la base de sintomatologías asociadas a VPH? La respuesta es que muchos, ya que hay varios casos, y el virus es tomado por células epiteliales y mucosas. Ahora únicamente veremos dos decodificaciones generales de sintomatologías particulares:

-Verrugas o condilomas genitales: conflicto de contacto sexual (o falta de él) vivenciado como "sucio", o mancillante. Puede estar vinculado también con una situación de pérdida de contacto íntimo. Conflicto del que va de "flor en flor" : "mi pareja se va de putas/tiene sexo con otra**". En algunas ocasiones es el/la propio consultante el que lo hace, y lo vive como "suciedad".
(**Nota: cabe mencionar que este conflicto puede responder a una situación real, imaginaria o supuesta. El organismo responde a lo que se le ingresa, sin importar si es real o no).

Decodificación simbólica: papiloma suena parecido a "papillon", que en francés significa "mariposa (las mariposas vuelan de flor en flor).

-En el cuello del útero: conflicto de frustración sexual con tinte territorial de desamparo (ejemplo: "no puedo copular satisfactoriamente con el macho"). Sexo vivenciado como de baja calidad o con insatisfacción. Dificultad para conciliar la "hembra" con la "madre" (pueden vivirse como excluyentes en la psique: placer sexual y maternidad como 2 facetas incompatibles entre sí).

Los conflictos hay que buscarlos previamente a la aparición de los síntomas, ya que el virus hace su "aparición" en fase de reparación. Una vez concientizado y resuelto el/los conflictos, la respuesta biológica disminuye (si el riel persiste) o cesa completamente, pues ya no es necesaria.

Estos son sólo algunos conflictos que es habitual encontrar en este par de casos. Notemos que el origen conflictual de la enfermedad nada tiene que ver con "higiene", o "no uso de preservativos", como se cree. Tampoco existe el contagio. Lo que usualmente pasa es que las personas que se vinculan sexual/afectivamente y disparan esta sintomatología tienen instalados rieles conflictuales afines, motivo por el que se atraen por resonancia vibratoria ya que están trabajando conflictos similares. Y superficialmente se interpretará que existe "contagio" a través del sexo. Esto es la apariencia. Las enfermedades no son transmisibles, ya que responden a un conflicto biopsicoemocional que cada persona genera inconscientemente.

sábado, 27 de junio de 2020

Decodificación biológica - Cistitis e infección urinaria


(Nota: la siguiente información es una guía general, y si bien en muchos casos es extraordinariamente precisa, cada caso es único y puede tener sus propios matices, que pueden estar no incluidos aquí. Es por ello que pretende servir de guía y no debe ser tomada como “receta” infalible.)

La infección urinaria y la cistitis tienen en común el corresponder a un conflicto de marcaje/organización del territorio. Cuando la persona siente que no puede llevar a cabo esa función es cuando luego aparece esa sintomatología en fase reparatoria. Por territorio entendemos cualquier espacio o instancia real, simbólica, virtual o imaginaria que consideremos asociada con nosotros con esa connotación. Por ejemplo: el lugar donde vivimos puede ser tomado como territorio por el inconsciente biológico. También el lugar donde trabajamos, nuestras posesiones o lo que consideramos nuestro (una pareja o un amigo, por ejemplo). También un territorio no físico puede incluir el área de mi competencia laboral, o mis rutinas y horarios del día, etcétera.

En el caso de mujeres, donde suelen ser más frecuentes estos síntomas, se trata la mayoría de las veces de un conflicto donde siento que “no puedo organizar mi territorio, mi espacio”, ya que permito que otros lo hagan por mí, y no soy capaz de decir que no o rechazarlo. De ahí que nuestra maravillosa biología nos adaptará inflamando partes de nuestra vejiga/uréteres, etc. con el significado biológico-simbólico de “marcar mejor nuestro territorio”. Es decir, delimitarlo claramente, que es lo que justamente necesitamos y nos hace falta.

EJEMPLOS:

-Una mujer recibe a su suegra en su casa para el almuerzo dominical, y esta comienza a reordenarle la casa a su antojo, o a darle instrucciones de cómo organizar la comida o la visita. La mujer se siente entonces invadida, no pudiendo organizar su propio territorio (su casa y su espacio). En cuanto la visita se termina (o al otro día), comienza con síntomas de cistitis.

-Una persona acuerda una reunión con un amigo, pero a última hora este modifica las condiciones de la reunión sin previo aviso, cambiando los horarios y desorganizando todas las actividades que la otra persona tenía contempladas. Su vivencia es “No puedo organizar mi propio tiempo, mis propios horarios. El otro lo hace por mí y no soy capaz de decirle que no por no incomodarlo”.

-En un trabajo, una mujer recibe a una nueva compañera, que cambia completamente sus formas de proceder, imponiendo las de ella, que son diferentes a las habituales. La vivencia es “No puedo hacer las cosas a mi forma y a mi ritmo”.

También se ve con cierta frecuencia en mujeres la aparición de infecciones urinarias justo después de mantener relaciones sexuales. En estos casos, conviene revisar qué pasó antes del sexo: Decidí tener relaciones porque lo deseaba, o tal vez porque no supe decir que no? (por ejemplo, puedo haber cedido aunque no tuviese ganas, por miedo a incomodar a mi pareja sexual). Además, puede haber una vivencia de abuso sexual enterrada en el inconsciente de estas personas, o memorias de abusos en el árbol transgeneracional, registros que habrá que liberar, ya que generan patrones que programan o desencadenan esta respuesta biológica.

Como vemos, los desencadenantes de esta sintomatología no tienen nada que ver con bacterias ni con ningún otro microorganismo. Ellas simplemente participan bajo la orden de nuestro propio cerebro en la creación de la infección, que es la respuesta biológica adaptativa con que el inconsciente biológico gestiona y “nos avisa” de este conflicto.

No olvidemos que el conflicto desencadenante hay que buscarlo ANTES de que comiencen dichos síntomas (puede haber ocurrido minutos, horas o días antes).

Si bien puede haber otros conflictos asociados con la cistitis y con la infección urinaria, estos son los que se suelen hallar con mayor frecuencia.

Finalmente, resulta adecuado recordar que lo que genera el conflicto psíquico-biológico conocido como enfermedad, es la VIVENCIA de la situación; es decir, cómo yo me vivo dicho acontecimiento, ya que eso es lo que genera una entrada activa de datos que el inconsciente biológico y el cerebro van a procesar y luego usarán para generar respuestas adaptativas a la vivencia conflictiva. Para cambiar dicha respuesta adaptativa y desactivar la enfermedad debo editar (modificar) la respuesta que doy modificando mi percepción de lo que me conflictúa. Para eso debo trabajar simultáneamente en los niveles de pensamiento, emocional, energético y biológico (que están interconectados entre sí). Este es el trabajo que se hace en consulta.

jueves, 21 de mayo de 2020

El mapa no es el territorio

En una carta astral no hay recetas, determinismos ni destinos fijos. Es la manifestación potencial de un código, una impronta matemática-energética de un instante, que como una semilla se va desplegando a través de toda expresión de vida que vaya asociada a ese instante. Por este motivo, si nos mostrasen una carta astral aleatoria ni siquiera podríamos saber si corresponde a un hombre, a una mujer, o si se trata de un evento, de una boda o de un animal que fue dado a luz en ese momento. Mucho menos podemos determinar, etiquetar o encasillar a alguien por los contenidos de "su" carta astral. La carta nos muestra la "obra de teatro" que su ser profundo montó para esta vida y en ella encontramos los potenciales asociados al personaje que el alma se construyó para experimentar dicha obra, entre muchas otras cosas. Si la carta es como un "mapa", la persona es el real "territorio". Y ya sabemos -tal como nos dice la PNL (Programación Neurolingüística)- que el mapa no es el territorio. Hacemos astrología con personas, y no sólo con cartas.

Entonces, podemos aprovechar de decodificar el "código astrológico" presente en una carta para así comprender mejor por qué y para qué nuestra alma decidió encarnar en este tiempo, en este lugar, con la configuración energética que tiene (y por qué no otra), con los patrones o tendencias que tiene, en la familia en la que decidió nacer (y por qué no en otra), y un largo etcétera. Nada de esto es una casualidad ni una aleatoriedad, sino que tiene un sentido que sólo captamos si dedicamos tiempo, energía y atención a ver y escuchar tras las apariencias de los sucesos que se van desplegando en la "obra de teatro" de la vida. Si queremos entrar en el sentido profundo de los acontecimientos, tenemos que estar dispuestos a entrar en también en nuestras profundidades, ya que ahí están las respuestas que buscamos. La carta es simplemente un recuerdo de este mensaje.

Y para qué entrar allí? pues de partida porque en esa trama "bajo la superficie" todo va adquiriendo sentido. Y cuando alguien está parado en la convicción de que lo que hace no tiene sentido y esta sensación se va asentando, entonces es cuando se pierde el entusiasmo, la motivación y la alegría de vivir, la mente comienza a vagar a la deriva sin enfoque, la emoción baja su frecuencia vibratoria y todos estos ingredientes van creando en la persona una realidad insulsa e insípida en que va perdiendo contacto con la esencia de su proyecto. Podemos pensar en la astrología y en cualquier otra herramienta semejante como algo que adecuadamente manejado nos ayuda a no olvidar. Por el contrario, nos impulsa a recordar y a recordarnos, sobre todo cuando lo que vivimos se pone movido y desafiante.

martes, 14 de abril de 2020

La sombra en astrología

Cuando hablamos de sombra nos referimos a todos aquellos contenidos psíquicos que forman parte del entramado psíquico profundo de cada uno de nosotros y que no están a la vista para nuestra percepción consciente. Son contenidos que nos pasan desapercibidos, aun cuando otros tal vez puedan verlos. Para conectar con ellos y traerlos a la luz de lo que nuestra elaboración consciente puede mapear y reconocer se hace necesario un trabajo deliberado en el que es necesario infundir energía y voluntad, ya que dentro de esta sombra se hallan también registros de lo que percibimos como traumático y difícil de gestionar. Todo aquello con lo que nuestra psique no se pudo identificar por diversos motivos y que entonces apartó a un “compartimiento” paralelo del que se escindió. Este compartimiento es parte de la sombra.

Hay que mencionar que esto sucede así debido a que en automático -y desde antes de desarrollar un sentido de individualidad- funcionan en nosotros mecanismos de defensa básicos que se activan en cuanto identifican algún registro conflictivo de información, y la respuesta con la que lo abordan es relegando partes de la propia conciencia a un lugar aparte de la psique, como si fuese un cuarto alejado donde se va amontonando todo lo que en algún momento nuestro sistema detectó como “inconveniente y riesgoso” expresar o manifestar. Para que se entienda mejor, pensemos por ejemplo en un niño que de pequeño se toca su pene y que al ser descubierto por la madre es severamente reprendido, haciéndole ver que tal cosa es “inaceptable” (el niño puede no entender palabras complejas pero sí que lee perfectamente la energía de “no aceptación” de la madre que lo reprende). Entonces su sistema graba un registro desagradable y traumático asociado a lo natural de la sexualidad (que en realidad corresponde al conflicto que tiene su madre). En consecuencia, su psique reaccionará disociándose de toda información sexual, y lo hará dividiéndose en dos, ya que en un lado estará la parte que tiene el natural deseo e interés sexual y en el otro, la parte que introyectó la advertencia de que dicho deseo es “inaceptable”. Esto a la larga provoca una fractura en su integridad y coherencia interna, que de perdurar se asentará cuando dicho niño crezca y vaya transitando a la adultez. Y así, los conflictos y condicionamientos de una generación van traspasándose a la siguiente. Este conjunto de condicionamientos están implícitos en lo que llamamos “cultura” y se considera parte del patrimonio común de un grupo humano.

Cuando vamos creciendo y este mecanismo se mantiene sin examinar, entonces se convierte en la manera primaria en que gestionamos inconscientemente lo que nos va conflictuando a medida que entramos en contacto con ello, y de este modo aparecen personalidades (“máscaras”) fragmentadas que buscan convivir sin estorbarse unas con otras para que el entramado psíquico de cada uno de nosotros no entre en conflicto, cosa que es imposible, ya que sólo la coherencia interna en un momento dado es lo que permite que la energía fluya sin trabas.

Ahora bien, esto no es lo único en que consiste la “sombra”, que usualmente se la pinta con una connotación negativa o escabrosa. Y sí, algo de eso puede haber pero no es lo único. Tampoco es que sea “escabrosa” en sí. Se vive como tal por lo antinatural que es la negación que hicimos en el momento en que creamos esa parte. Se vive así porque no tenemos educación emocional para saber qué hacer con la ira, el rencor, la envidia, los celos, los deseos de posesión, la sensación de inferioridad y otras muchas cosas que todos sentimos de cuando en cuando. Y tal vez eso sea lo escabroso, el que muy pocas personas nos hayan enseñado desde niños qué hacer y cómo gestionar todas estas sensaciones y que luego creamos que como adultos no deberíamos tenerlas (más aun sabiendo que son tan humanas como cualquiera otra).

No es lo único porque en la sombra también están contenidas todas aquellas partes no asumidas que van en nuestro campo de información y que tienen antecedentes dentro de los patrones y esquemas del árbol transgeneracional, y que entonces entroncan con la sombra del inconsciente familiar. A la vez, del entramado de inconscientes familiares se va formando el inconsciente colectivo de un grupo humano (como una cultura, un pueblo, un país, etc.) y así sucesivamente. Cabe destacar que ponemos estos nombres y etiquetas simplemente para entendernos, ya que en un nivel profundo no hay separación entre inconscientes.

Personalidad viene del latín "persona", que significa máscara.
Pensemos por ejemplo en alguien que nace en una familia que bajo una energía libriana predominante valora la diplomacia sin importar si esta responde a algo auténtico o no y esta persona intenta mostrarse siempre agradable y conciliadora con los demás ya que desde niña se le ha dado el mensaje que “no está bien contrariar a otros” y que “la armonía y el llevarse bien con los demás es lo primero”. En esta psique se carga entonces dicho mandato familiar, por lo que mientras la persona lo tenga activo (y esto es inconsciente el 99% de las veces), su psiquismo mecánico tirará al desván todo lo que no sea compatible con dicho mandato, creando una personalidad paralela donde irán a parar todos sus disgustos, desaveniencias y todas las facetas de su individualidad que no han podido expresarse genuinamente debido a esta orden o programa, que en psicogenealogía es lo que llamamos una lealtad familiar. Cabe destacar que en una enorme mayoría de casos las lealtades familiares más gruesas y gravosas son las más enterradas en nuestro psiquismo inconsciente, debiendo ser rescatadas de las profundidades para ser examinadas.

Por otro lado, en nuestro campo de información también están patrones y dinámicas de otras experiencias de vida (“vidas pasadas”) de las cuales el alma tiene registro y en ocasiones se presentan en esta vida para ser reevaluadas o reconfiguradas a la luz de una revisión y expresión consciente, lo que es un “trabajito” de alma que se va desplegando a lo largo del tiempo. Por ejemplo, en las llamadas “relaciones kármicas” muchas veces lo que se hace es trabajar estas dinámicas en formato pareja.

Finalmente, en la sombra también hallamos capacidades, cualidades y “dones” en estado durmiente, que no sabremos que tenemos hasta que los despertamos…o que la vida nos haga despertarlos a patadas. A menudo veremos que tenemos muchas más cualidades y fortalezas de las que pensamos pero como no las hemos puesto a prueba y desarrollado, pues creemos que no las tenemos. Por ejemplo, detrás de un mecanismo lunar lo suficientemente concientizado para que pueda dar paso a otras facetas del desarrollo Lunar podemos encontrar grandes y valiosas capacidades, y lo mismo ocurre con las otras energías planetarias.

Pensemos por ejemplo en una Luna en Capricornio, cuyo automatismo lunar básico es ponerse a hacer cosas o alcanzar logros porque si no lo hace siente que no es digno de ser querido o que no lo merece, ya que ese automatismo se expresa a través de conductas que pueden resumirse en una frase del estilo “Tengo que ganarme el cariño, no basta sólo con ser y existir” o tal vez “No debo tener necesidades emocionales, ya que nadie las satisfará”. Detrás de este mecanismo está la semilla de una gran capacidad de sostén y autosostén emocional, aún en circunstancias muy adversas, que una luna evolucionada en este signo podría ofrecerse y ofrecer. Dicha semilla es sólo una potencialidad, que puede florecer, pero únicamente en la medida que se transite el camino desde el mencionado automatismo a la expresión trabajada de esta energía zodiacal.

La carta astral nos puede hablar de la sombra de múltiples maneras. Lo primero que puede venírsenos a la mente es pensar en Plutón, pero no es lo único, por la sencilla razón de que la carta nos habla de una totalidad, es un círculo completo en sí mismo por lo que cada energía allí presente se manifestará de una manera u otra, por más que tengamos un psiquismo dividido o tengamos el fútil deseo de “taponar” dicha energía. Todo lo que no se reconoce “dentro” termina manifestándose “afuera” a través de escenificaciones donde participan personas, circunstancias o sucesos que se revelan como expresiones de estas energías que la psique tenderá a identificar exclusivamente con los otros. Esta es la trampa del afuera, por lo que la astrología si sirve para algo es para que nos ayude también a devolver la mirada al adentro.

Me parece que no hay que tomar esto como que somos “el centro del universo” o que “todo es proyección” ya que es un juego mutuo donde cada ser aporta con lo suyo, pero sí que el lenguaje astrológico nos ayuda a traer al manejo más consciente estas energías, y es únicamente desde ahí el sitio desde el cual podemos tener posibilidades de gestionar adecuadamente sus potenciales en nuestro proyecto de vida, ya que de otro modo son ellas quienes nos manejan totalmente a nosotros. Esto último no hay que tomarlo como una fantasía de control absoluto, ya que justo cuando creemos que eso es posible viene un momento en que las fuerzas evolutivas de lo transpersonal irradian con toda su fuerza y nos recuerda que los rumbos de la vida no los controlamos nosotros. Pero por las perspectivas con que nos adentramos en esos rumbos sí que podemos hacer algo.

Si bien el eje de casas 1-7 es una evidente zona de
proyecciones y de sombras, estas las podemos
encontrar a través de toda la carta. 
Por ejemplo, si en una carta tenemos una configuración plutoniana (pensemos por ejemplo en Sol conjunción Plutón, esté reforzado o no por otros elementos) y la persona vive experiencias muy intensas y continuas de maltrato en sus relaciones, claramente hay una carga traumática en sombra que se está mostrando en dichas escenas. De hecho, Plutón conjunción Sol suele indicar una presencia absolutamente gravitante de todo tipo de vivencias traumáticas ligadas a la identidad (el Sol) cuya transformación es parte esencial de la naturaleza de su proyecto de vida. Pero claro, antes de que esto se ponga en marcha a menudo es necesario que se “caigan muchas fichas” antes de notarlo, máxime cuando el plutoniano/a tiende a esconder su propia sombra, cosa que se puede ver incluso reforzada por su manejo de otras energías zodicacales presentes en la carta respectiva. En otro caso quizás alguien tiene una carta con una enorme presencia del elemento agua y una gran sensibilidad potencial, pero que por diversos bloqueos emotivos no ha podido ser canalizada adecuadamente, “petrificándose” al punto que como respuesta se ha “refugiado” en otros elementos de la carta. Pero como las energías zodiacales son un todo indisoluble, se manifestarán de todas formas, y en un momento u otro será frecuente advertir en la vida de dicha persona la presencia de encuentros cercanos e ineludibles con personas hipersensibles o de abundante expresión emocional (bastante “lunares”, por ejemplo). En realidad es a través de estos encuentros donde se pone en juego la propia energía de la persona de nuestro ejemplo, más allá de que los otros tengan efectivamente una sensibilidad tan extrema.

En fin, ejemplos de este tinte hay muchos, ya que cada caso es único y dueño de sus propias peculiaridades. Lo importante creo es saber distinguir qué elementos hay en juego justamente para hacer un mejor uso de los potenciales que nos interpelan en estas dinámicas que en apariencia podrían ser tan distantes de nuestros contenidos psíquicos pero que en la práctica están atravesados por ellos. En el fondo podemos verlas como “obras de teatro” montadas por nuestro inconsciente donde van saliendo a la luz sus contenidos –que encastran con los de los otros participantes- y que podemos aprovechar para gestionar mejor los potenciales de nuestro proyecto de vida.